Carmen en la Academia

Carmen Fernández-Daza Álvarez y otros miembros de la Asociación Histórica de Almendralejo. Trujillo, 5-9-2015

 

El pasado 5 de septiembre, en el Palacio trujillano de Lorenzana, sede de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, ha leído su discurso de entrada como Académica de Número de esta Institución, doña Carmen Fernández-Daza Álvarez. A los muchos títulos que la adornan (Licenciada en Filología Clásica, Doctora en Filología Española, Directora del Centro Universitario Santa Ana y de la Biblioteca IX Marqués de la Encomienda, Presidenta de la Unión de Bibliófilos Extremeños, de 2002 a 2011…), y de los cuales es notoriamente merecedora, une el de ser Vicepresidenta de nuestra Asociación Histórica de Almendralejo.
El discurso, que sería contestado por el académico don Manuel Pecellín Lancharro, trató un tema muy querido por la autora, que se detuvo, placentera, gozosa y amorosamente, en un momento muy peculiar de su paisana Carolina Coronado, cuando la poeta romántica se encontraba en el culmen de su “trayectoria más auténtica” y nos ofrecía una obra epistolar, “Un paseo desde el Tajo al Rhin, descansando en el Palacio de Cristal”, publicado por entregas en La Ilustración, en 1851 y 1852.
Carmen Fernández-Daza es una consumada especialista en el género epistolar que domina, no sólo como crítica, sino como autora, buceando en esos momentos de la espontaneidad más irrepetible, herencia de su padre, don Mariano Fernández-Daza, cuyo espíritu y recuerdo planeó durante todo el acto académico que reseñamos.
Su discurso, “El paseo epistolar de Carolina Coronado”, es ante todo un reconocimiento a una mujer almendralejense, Carolina, y a un espacio, el extremeño, porque, señaló, “en ella Extremadura se hizo por vez primera –y abundó más- ¡sí por vez primera!, literatura.” Comenzó la nueva académica situándonos en el Madrid de 1851, con la llegada de Carolina a la capital de España, con sus miedos a la ferocidad de unos ambientes literarios poco propicios a su condición de mujer; pero también, con la férrea voluntad de una mujer decidida a defender su independencia y su feminismo. Los acontecimientos de aquellos años, con la inauguración del ferrocarril en España o la Exposición Universal de Londres, avivaron su deseo, siempre presente, de viajar, de evadirse de lo cotidiano, de abrirse a nuevas sensaciones y experiencias, de vivir sus “espacios soñados”; y así, vino a ser la “primera reportera del periodismo español”, cuyas cartas-reportajes van destinadas a su hermano Emilio, desvelando en ellas, una vez más, una constante caroliniana, su apetecida confusión del yo literario y el yo vital, pues Emilio Coronado es también el Emilio rousseauniano de siempre, intemporal.
Con una oratoria brillante, fue conduciendo al auditorio por los temas más queridos por la Coronado, síntesis de toda su producción anterior, deteniéndose en cuatro importantes “asuntos tratados en el epistolario”, que denominó, la visión del otro: Francia; la mujer; las tormentas del mundo; y la naturaleza. Y, a través de estas cuestiones, Carmen Fernández-Daza fue desglosando transversalmente, para deleite de los asistentes, las arraigadas ideas de su paisana: feminismo, ecología, pacifismo, monarquismo, reflexión sobre la muerte, defensa de su fe religiosa, el valor de la educación para la consecución de la libertad, la hermandad ibérica…
Felicitamos sinceramente a la nueva académica, cuyo discurso ha estado avalado por una trayectoria notable en los campos de la literatura, la historia y el ensayo, lo que unido a su generosidad investigadora, no solo la hacen merecedora de la distinción que ha recibido, sino que auguran otros fecundos trabajos en favor de las letras y las artes extremeñas.