Réplica del Disco de Teodosio


La pieza que nos ocupa es, posiblemente, la mejor y más significativa joya argéntea del Imperio Romano de Occidente. Se trata de un disco de plata de 74 cm. de diámetro, 15.344 gr. de peso y de una ley de 976 milésimas que aparece cortado casi por la mitad. Los descubridores dijeron que lo encontraron doblado, lo que podría explicar su excelente estado de conservación. En el anverso encontramos una escena en bajo relieve, a la que nos referiremos más adelante, mientras que el reverso, sin pulir, lleva una pestaña circular que ha permitido a algunos investigadores definir al disco como una fuente. Sin embargo, es más probable que sirviera de soporte para sujetado en posición vertical.
La escena del anverso presenta un pórtico de cuatro columnas que se cierra con un frontón triangular bajo el que se sienta en una tarima -suppedaneum- un personaje vestido con una túnica sobre la que destaca la capa cuadrara –chlamide- que se sujeta al hombro mediante una hebilla de metal -fibula- y va calzado con sandalias bordadas y adornadas con pedrería. Su cabeza, tocada con una diadema de perlas, está rodeada por la aureola del nimbus y lleva en su mano derecha un rollo o volumen. A uno y otro lado del personaje descrito aparecen otros dos, de menor tamaño, y vestidos de igual manera que sostienen, el de la izquierda, un cetro y un globo terráqueo y el de la derecha, otro globo. En los extremos del pórtico se ven cuatro soldados, dos a cada lado, que van armados con escudos ovalados y lanza, visten túnica corta y se cubren el pecho con una coraza ligera -toraxcomachus- de lana o algodón entrelazado y adornada. Por debajo de los personajes descritos, hay otro de menor tamaño, vestido con túnica corta y chlamide de menor riqueza, que recibe el volumen de la mano del personaje central.
Por debajo del exergo o basamento del pórtico, apreciamos la figura de una mujer semidesnuda recostada, que sostiene en sus manos el cuerno de la abundancia -cornucopia- lleno de flores y frutos y tiene la cabeza coronada de laurel. A su alrededor, tres niños alados, desnudos, parecen ofrecer al personaje principal una copa, frutas y flores. Otros dos niños semejantes encontramos en el pórtico a la altura del arco. Es destacable también que los espacios vacíos por debajo del basamento, se decoran con espigas de trigo, flores y granadas.
En la parte exterior de la circunferencia del disco se puede leer una inscripción en caracteres latinos y letra capital cuidada y adornada que dice D(OMINUS) N(OSTER) THEODOSIVS PERPET(UUS) AVG(USTUS) OD DIEM FELICISSIMVM X, que se podría traducir: Teodosio nuestro Señor, Augusto perpetuo en el feliz día de sus quindecennalia; es decir, en la celebración de los quince años de su llegada al poder.
El reverso, como ya hemos dicho, está bastante deteriorado. Dentro del anillo, donde no se iba a ver, lleva una inscripción, en parte desaparecida, en caracteres griegos que expresa la procedencia oriental de la pieza, el taller donde se realizó y la ley de la plata empleada.
En pocas palabras, la escena que se acaba de describir fue interpretada por A. Delgado explicando que en el centro aparece el emperador Teodosio I el Grande, un hispano de Cauca (Coca), el último de los grandes emperadores romanos, que celebra sus quince años de ascenso al poder acompañado de sus hijos Arcadio y Honorio que están presentes en la ceremonia de entrega de un volumen a un personaje que debe ser identificado como un alto funcionado. La ceremonia, por tanto, podría fijarse en el 393 d. C. El argumento de A. Delgado, para precisar esta fecha se basa en interpretar el punto que aparece sobre la X como una V, por lo que la cifra sería XV y no X. Esta lectura es también defendida por Alicia Canto.
Esta interpretación de A. Delgado ha sido revisada por otros investigadores entre los que podemos destacar a J. Arce. La lectura de J. Arce considera que no hay razones para fijar la celebración que se relata en el disco en el año 393 d. C. sino en el 388, porque el punto sobre la X no debe interpretase como una V. En consecuencia, los personajes representados en la escena serían Teodosio I, Valentiniano II y Arcadio. En los últimos años, Jutta Meischner, por razones fundamentalmente estilísticas, y J. Mª Blázquez han apuntado, incluso, que el disco podría fecharse en época de Teodosio II, en torno al 421 d. C. Los personajes representados serían, por tanto, Teodosio II, su tío Honorio y Valentiniano III, mientras el personaje que se inclina ante el emperador no sería otro que Constancio III, magister equitum de la caballería imperial y esposo de Gala Placidia.
Pero, independientemente de los personajes que protagonizan el bajo relieve que decora el disco, lo cierto es que la pieza es, además de una magnífica obra de arte, de ejecución delicada y detallista, probablemente elaborada en la ceca de Constantinopla, un gran documento arqueológico que, dadas las circunstancias del hallazgo, tiene para Almendralejo una gran importancia. El disco es, en realidad, un missorium, es decir, la credencial pública y el regalo personal del emperador que abriría el desfile de un alto cargo de la administración imperial en el momento que tomaba posesión de su cargo.
A fines del siglo IV d. C., Augusta Emerita se convirtió en la capital de la provincia más occidental del Imperio Romano. En definitiva, en la residencia oficial del Vicarius Hispaniarum, el más importante funcionario de la administración imperial en Hispania, que había recibido de manos del propio Emperador nuestro missorium como documento acreditativo.
El hallazgo del missorium en las cercanías de Almendralejo se ha explicado como consecuencia de un robo en la ciudad y su posterior ocultamiento por parte de los ladrones que, posiblemente, fueran apresados y no pudieron volver a recuperar el botín. Frente a esta explicación, hemos planteado la hipótesis de que el Vicarius, dado el importante crecimiento de la urbe emeritense, residiera en una villa en las cercanías de la Vía de la Plata lo que le permitiría llegar a la ciudad con la celeridad necesaria. La residencia del Gobernador sería una rica y hermosa vivienda, situada en una zona privilegiada y rodeada de tierras feraces y, con toda seguridad, en área cercana a un curso de agua. Si se acepta nuestra hipótesis, el descubrimiento pudo producirse in situ, es decir, en la villa del Vicarius, lo que vendría corroborado por el hecho de que los descubridores dijeron haber encontrado al excavar, un pavimento. Este hallazgo in situ explicaría también el hecho de que el missorium se encuentre dividido por la mitad.
Los cuatro descubridores, posiblemente, pretendieron repartirse el tesoro. Además del missorium se hallaron dos copas de plata, de las que no tenemos información, excepto la noticia de que la Real Academia de la Historia compró, también, unos fragmentos de plata, quizá de las copas. El reparto exigía cortar el missorium por la mitad y así había cuatro partes, una para cada uno. Juan Aguilar y sus compañeros, seguramente, mintieron a la hora de identificar Sancho como el lugar del hallazgo pues, de esta manera, tenían las manos libres para seguir buscando más objetos preciosos en la zona del feliz descubrimiento que, en nuestra opinión, no podría ser otro que la de Tiza. Esta afirmación se basa en el hecho de que es en Tiza donde se constata una importante presencia romana, confirmada por los abundantes restos de material arqueológico en superficie, cosa que no sucede en Sancho. Sería conveniente realizar una intensa campaña de prospección para confirmar este extremo, un hallazgo que podría catalogarse como un hito en el campo de la arqueología española. Desgraciadamente, hasta ahora, los trabajos no han obtenido el fruto deseado quizá como consecuencia de las profundas e intensas labores agrícolas que se practican en la Tierra de Barros.
Hoy Almendralejo recupera, aunque sea una réplica, el missorium de Teodosio para documentar su historia en la antigüedad tardía. Su exposición en el marco de la Colección Monsalud es un acierto por cuanto es el mejor contexto posible para su interpretación. A partir de ahora, Almendralejo puede disfrutar de una extraordinaria réplica de la que, sin duda, es la mejor joya de plata de la baja romanidad y un documento arqueológico de valor excepcional.
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA SOBRE EL DISCO DE TEODOSIO.
Javier Arce. El missorium de Teodosio I: precisiones y observaciones. Archivo Español de Arqueología, 49, 1976. pp. 119-139.
José Ángel Calero Carretero. Algunas reflexiones en torno al "Disco de Teodosio". Almendralejo en Sevilla, 8, 2001. pp. 32-38.
Antonio Delgado. Memoria histórico-crítica sobre el gran disco de Theodosio encontrado en Almendralejo, leída por su anticuario don_______. Madrid, 1849.
Robert Etienne. Mérida, capitale du vicariat des Espagnes. Homenaje a Sáenz de Buruaga. Badajoz, 1982. pp. 201-207.
Real Academia de la Historia. El disco de Teodosio. Edición de Martín Almagro Gorbea, José María Álvarez Martínez, José María Blázquez y Salvador Rovira. Madrid, 2000.
José Ángel Calero Carretero