Felipe Trigo, un modernista europeo, 150 años después, por Víctor Guerrero Cabanillas

Resumen

Deseaba hablar de Trigo novelista, no del ensayista o politólogo, como ahora se dice. Por varios motivos. Se cumple el 150 aniversario de su muerte, acaecida el sábado 2 de septiembre de 1916 a mediodía. Cuando muere, el escritor modernista ya había dejado de existir.
Para Aristóteles y Séneca nadie podía expresar algo grandioso o fuera de lo común a no ser que padeciera algún grado de locura. Delirar significa etimológicamente arar fuera del surco, salirse de lo tópico y trillado. Contó Seneca que el filósofo epicúreo Diodoro puso fin a su vida seccionándose el cuello con su espada. Para unos aquello fue debido a un ataque incontenible de locura; para otros, en cambio, fue un acto temerario, irracional, de fatales consecuencias imprevistas. Sin embargo, Diodoro, plenamente consciente de su acto, lo hizo, movido por su buena conciencia, porque deseaba retirarse de la vida voluntariamente. Como única explicación, antes de llevar a cabo la acción letal: "viví y llegué al final del camino que me ha dado la fortuna". Felipe Trigo no es ya que viviera únicamente para la literatura, abandonando para ello el ejercicio de la Medicina. No, es que Trigo sólo vivía cuando escribía. Por eso cuando la enfermedad mental avanzada le invalidó, el novelista Felipe Trigo dejó de existir. Hizo como Diodoro: se retiró de la vida voluntariamente.
De 1901 hasta 1916 escribió 17 novelas, 21 relatos de cierta consideración, algunos cuentos y prólogos, 3 libros de contenido ideológico y doctrinal, 2 libros de contenido político-social. Una producción literaria caudalosa. Perder esa fecunda creatividad, experimentar la certeza de su incapacitación definitiva como consecuencia del notable deterioro mental inducido por el largo padecimiento de un Trastorno Bipolar, representaba vaciar de significado su vida. Entre dejar de ser escritor y vivir en la inanidad o clausurar su futuro existencial, eligió esta última opción.

Currículo

Esparragosa de Lares (Badajoz). Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Medalla de Extremadura en 2010 y Medalla del Mérito del Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de Badajoz. Es cronista oficial de Esparragosa de Lares.
Entre sus galardones cuenta con el premio nacional de Médico de Rebotica, una distinción prestigiosa que se otorga a médicos que sobresalen por sus valores profesionales y humanísticos. El Ayuntamiento de Villanueva de la Serena le ha dedicado su nombre a un Centro Sociosanitario local como reconocimiento a su altruista labor en el campo de las drogodependencias. Ha recibido últimamente el “Premio a la mejor trayectoria social”, otorgado por el CEDER “Siberia Extremeña”.
En su producción literaria cuenta con los libros: La salud de Carlos V editado por la Fundación Academia Europea de Yuste. Felipe Trigo, desorden mental y creatividad literaria, de la Consejería de Cultura y Turismo y el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena. Editado por la Diputación Provincial de Badajoz, Esteban Fernández de León Ibarra (1748-1819), un estadista ilustrado de Esparragosa de Lares. Una de sus más extensas obras es Encomienda de Lares (siglos XIII-XIX), publicada por la Editora Regional de Extremadura.
Como coautor ha participado en las siguientes publicaciones: Extremadura: Tierra de libros, editada por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, con la entrada Jarrapellejos, de Felipe Trigo; Los primeros liberales españoles. La aportación de Extremadura, 1810-1854, publicado por la Diputación Provincial de Badajoz en 2012, en el que redactó la reseña bio-prosopográfica de Manuel Luján.
Su actividad literaria e investigadora se extiende también a la prensa como columnista del diario HOY, y a la realización de artículos y ensayos, destacando entre estos últimos los publicados en la Revista de Estudios Extremeños, entre otros: La muerte de Carlos V, Una interpretación médica del mito de Antígona y La impostura feminista de Felipe Trigo.