03. Guerra y revolución en Almendralejo en el bienio 1811-1812, por Francisco Zarandieta Arenas

zarandieta-1wFrancisco Zarandieta Arenas: Isla Cristina, 1944. Maestro, Licenciado en Filosofía y Letras y Doctor en Historia. Tareas docentes y directivas en Cultural "Santa Ana" (Almendralejo) y, desde 1995 en la Facultad de Económicas de la UEx (Vicedecano de 2001 a 2008). Jubilado. Cronista Oficial de Almendralejo. Principales publicaciones: "Mentalidad y comportamientos de los hidalgos de una villa extremeña: Almendralejo en 1665" (1983: Mélanges de la Casa de Velázquez), "Plantaciones de viñas en Almendralejo a finales del siglo XVIII" (1986: Proserpina), Almendralejo en los siglos XVI y XVII, 2 vols., (1993), "Alcohol y destilerías en Extremadura (1845-1993)" (1996: La industria de una región no industrializada: Extremadura, 1750-1990), "Riqueza y consumo en la Baja Extremadura en el siglo XVII. Un análisis a través de las cartas de dote" (2000: Historia Agraria).
En este año 2009, ha publicado "Almendralejo en el siglo XVIII" (Silva de estudios en Homenaje a Mariano Fernández-Daza IX Marqués de la Encomienda) y ha presentado ponencias y comunicaciones, como "La situación económica de Almendralejo y Tierra de Barros durante la Restauración" (XXXI Jornadas de Viticultura y Enología Tierra de Barros), "Los tres primeros años de la guerra de la independencia en Almendralejo" (Jornadas de Historia de las Vegas Altas: la batalla de Medellín) y "Las revistas de divulgación histórica en España, en la década de 1970" (X Jornadas de Historia en Llerena. La divulgación de la Historia).

Guerra y revolución en Almendralejo en el bienio 1811-1812

En los comienzos de 1811 la villa de Almendralejo se encontraba empobrecida y desorientada por la multitud de cargas a que todos los ejércitos combatientes la habían ido sometiendo desde el principio de la guerra, la ocupación francesa y el secuestro de sus propias autoridades. Analizamos los dos últimos años de la guerra en esta villa situada en la ruta de Andalucía a Portugal, sometida a los avances, retrocesos y asentamientos de los distintos ejércitos; arruinada por el esquilmo de sus campos y la falta de brazos para trabajarlos; menguada en sus bienes, malvendidos para hacer frente a los suministros a que se veía forzada; disminuida en su población con una fuerte crisis demográfica; y sumida en numerosos cambios en sus autoridades que pasaron en aquel breve tiempo de representar sucesivamente al Cabildo del Antiguo Régimen, a la Municipalidad josefina y al Constitucionalismo gaditano.